Crónica de la marcha por la justicia laboral a la ciudad de México. Ricardo Gallardo Cardona, el gobernador que no entiende que no entiende

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La Marcha por la Justicia Laboral que arribó a la Ciudad de México el pasado 13 de diciembre del 2022, inició en la capital de San Luis Potosí el 25 de noviembre a las 11 horas de la mañana en el kiosko de la Plaza de Armas, encabezada por la fundadora del Sittge, la combativa Francisca Reséndiz Lara, luego de agotar todas las instancias laborales, sindicales, políticas y jurídicas, ante la cerrazón y empecinamiento del gobernador Ricardo Gallardo Cardona quien, ciego, sordo y mudo, no dejó otra alternativa a los trabajadores sindicalizados y despedidos de manera injustificada por el propio mandatario, que acudir ante el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, para exigir respeto a sus derechos laborales.

La caminata no se detuvo durante 19 días y Gallardo no hizo nada para detenerla, lo que habla de alguien que no sabe de política y menos del boquete que la marcha le ha abierto a su desempeño, bajo la premisa de que todo se resuelve a billetazos, tal como se estiló desde el asalto al poder, luego de comprar las franquicias del PRD, Verde Ecologista y la gubernatura. Ahora, al enfrentar los hechos, no supo qué hacer cuando los problemas, irónicamente provocados por el mismo Gallardo, aparecieron. Y dos veces contradictorio, por despidos masivos contra los propios trabajadores.

Lo normal para un gobernador recién llegado al poder, hubiera sido empaparse y conocer bajo un diagnóstico concreto, cómo andaba el andamiaje público estatal, cuál era su funcionar y dónde se requerían cambios o recortes. Pero no, lo que desde el 28 de septiembre de 2021 se vio, fue que el gobernador, sin auscultar el estado de la cuestión, echó a la calle a cientos de burócratas, sin finiquito, liquidaciones o indemnizaciones de por medio. Violó derechos laborales y sindicales, corrió y realizó despidos injustificados a diestra y siniestra, para meter a miles de sus adeptos de campaña, con salarios miserables y bajo la consigna de ser sus empleados personales, sin ningún derecho más que estar a la orden de lo que se le antoje, en una constante campaña para repartir despensas o lo que al señor del Verde Ecologista se le ocurra.

Es el contexto en el que la Marcha por la Justicia Laboral encontró su impulso, con un oficial mayor, Noé Lara, burlón y sometido al capricho del papá del gobernador, Ricardo Gallardo Juárez. Lara confesó, a unos días de haber iniciado la caminata, que miró a los trabajadores en caravana sobre la carretera 57, en unos de sus tantos viajes a la capital del país. Se imaginó que eran peregrinos y sólo les deseaba éxito. Y en efecto, la Marcha por la Justicia Laboral, fue tan exitosa, que el mismo 13 de diciembre, al llegar a las puertas de Palacio Nacional y luego a la Secretaría de Gobernación, logró obligar a que Ricardo Gallardo Cardona se trasladara en la tarde noche a México, a rendirle cuentas al encargado de la política interna del país, Adán Augusto López Hernández.

Luego del apoteótico arribo de la Marcha del SITTGE, se sumaron otras combativas y enormes fuerzas, como el Sindicato Mexicano de los Electricistas, la Coordinadora del Movimiento Amplio Popular y decenas de organizaciones sociales más como la Asamblea Nacional de Usuarios de Energía Eléctrica, el Frente Popular Revolucionario, la Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos, la Unidad Cívica Felipe Carrillo Puerto y el Frente Popular Francisco Villa Siglo XXI. Formaron un conglomerado impresionante que partió del Hemiciclo a Juárez a las 8 horas del 13 de diciembre y recorrió la calle 5 de Mayo para enfilarse al Zócalo de la Ciudad de México. El contingente no se detuvo hasta llegar a las puertas de Palacio Nacional, donde, desde un templete con bocinas y a todo pulmón, Francisca Reséndiz Lara denunció las persecuciones, represiones y despidos injustificados de los trabajadores por parte del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona.

Si el autista político aún no se enteraba de que había una marcha desde San Luis Potosí a México, todos los sindicatos congregados en la plancha del Zócalo, gritaron que la lucha del SITTGE era también suya. No iban a tolerar que se violaran los derechos laborales y sindicales en San Luis Potosí. Menos de quien ejerce funciones de autoridad y ser la parte patronal, al vulnerar de forma artera, las garantías de sus empleados. Al

grito de “el pueblo unido, jamás será vencido» y «ni un paso atrás, fuerza SITTGE», el rugido de miles de voces hizo temblar la Plaza de la Constitución, como también se le conoce al Zócalo.

La licenciada Francisca Reséndiz expresó su reconocimiento a los compañeros afiliados que caminaron los 422 kilómetros desde la capital potosina y que a pesar del alto riesgo de ser atropellados en carretera y las inclemencias del clima, sol y viento, no se arredraron y siguieron adelante. También agradeció el enorme apoyo de Martín Esparza y los líderes del sindicato de electricistas, como el valiente respaldo del compañero Miguel Wong y acompañamiento a lo largo de la marcha, en San Luis de la Paz, Guanajuato, como en Querétaro, de la Unidad Cívica Felipe Carrillo Puerto. Eran las 9 horas cuando Francisca Reséndiz y una comitiva, se trasladaron a la cámara de diputados. Mientras, al Zócalo arribaron miles de sindicalistas y organizaciones sociales.

En el edificio de San Lázaro, la diputada Aracely Ocampo Manzanares, junto con el presidente y secretaria de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, los diputados Manuel Baldenebro Arredondo y Margarita García García, de Morena y del PT, señalaron, no permitirían que alguien se ostente como representante de la 4T, sin serlo, y actuar con prepotencia contra los trabajadores, al pisotear sus derechos. García, indignada, exclamó que era necesario un punto de acuerdo para ubicar en su lugar al personaje, al referirse a Gallardo. “Ni siquiera es de nosotros», puntualizó. «Me consta que el PT si defiende a los trabajadores» aclaró en lo inmediato Baldenebro.

Preguntó, «¿ya lo demandaron, cubrieron las vías jurídicas? Porque al señor hay que sancionarlo», preguntó a la comitiva de trabajadores. Se le explicó que en efecto, todos los trabajadores demandaron los despidos injustificados ante el Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje, que no ha movido un dedo para hacer justicia laboral. Se le explicó que también se presentaron las denuncias ante la Fiscalía del Estado, por las retenciones indebidas de los salarios, entre otros delitos. Pero la instancia solapa los delitos cometidos por el gobernador, el oficial mayor y demás funcionarios, lo que la deja en entredicho. No es autónoma y se somete al poder ejecutivo.

Fue entonces que los diputados de la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados, acordaron citar a rueda de prensa a las 16 horas del mismo día, para pronunciarse de forma enérgica contra los abusos y arbitrariedades del gobernador. Ni tiempo tuvieron Reséndiz y los trabajadores de la comitiva para desayunar. Apenas concluyó la cita con los diputados en San Lázaro, les llamaron para que se presentaran de inmediato en gobernación. Debían sortear el tremendo tráfico. Por la distancia y la hora, al mediodía, se hizo imposible moverse rápido en la congestionada Ciudad de México. Mientras la comitiva tenía la plática en la cámara de diputados, el enorme contingente ya se movía desde Palacio Nacional a la Secretaría de Gobernación, entre Bucareli y Abraham González.

Se pudieron cuantificar más de 15 mil personas en la marcha. Para el mediodía, con todos los sindicatos y organizaciones, fue impresionante ver cómo se movían al unísono todos los trabajadores que reclamaron por sus derechos, servicios y las distintas causas legítimas que motivaron la convocatoria. El SME celebró un aniversario más de haberse conformado y una lucha de 108 años. Eran las 14 horas cuando ingresó Francisca Reséndiz y una comitiva a la Secretaría de Gobernación. Fueron recibidos por funcionarios, encabezados por Ariana Torres, titular de la Unidad de Atención a Organizaciones Sociales.

Se le explicó de forma amplia el contexto y al tener el panorama que motivó la Marcha por la Justicia Laboral, la negligencia y omisiones del gobernador Ricardo Gallardo, el mismo sujeto publicó en las redes sociales a altas horas de la noche: «hoy estuvimos en la Secretaría de Gobernación…», sonriente, en fotos donde se le ve sentado junto a Adán Augusto López. Pero no dijo el motivo por el que estaba sentado en una silla, la tarde del 13 de diciembre del 2022.

Pero ya era imposible ocultarlo, la presidencia de la república, vía la Secretaría de Gobernación, sentaron al gobernador de San Luis Potosí. Todo por una marcha multitudinaria, apostada desde la mañana en Palacio Nacional, encabezada por el SITTGE, al que el llamado «Pollo» se ha negado a escuchar. No les cumple la minuta que firmó el 8 de abril y se hace el que no ve, no oye y con el que se niega a hablar. Los inconformes descarrilaron el tráfico en Paseo de la Reforma, en pleno corazón del país, atrincherado con 15 mil trabajadores y miles de ciudadanos que gritaban, «la Lucha del SITTGE es nuestra». Lograron abrir el cerco que creó la

soberbia y el capricho del gobernador. Fue obligado a presentarse en la Ciudad de México a rendir cuentas de un conflicto que provocó, dejó crecer y se niega a resolver.

Eran las cuatro de la tarde cuando los diputados de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, Aracely Ocampo Manzanares, su presidente, Manuel Baldenebro Arredondo y la secretaria, Margarita García, suscribieron. «En este país, se acabaron los gobernadores que se sienten virreyes…». Aludió a Gallardo como un «ignorante de las leyes, persigue, hostiga y violenta a los trabajadores. Se dice de la Cuarta Transformación, pero en los hechos, actúa peor que los priístas y los panistas». La zarandeada contra Gallardo no cesó, fue una metralla de acusaciones desde «la Casa del Pueblo, donde estaremos del lado de los trabajadores». Ningún diputado, de los siete que impuso, se atrevió a asomarse o dar la cara para ayudar a su indefendible patrón. La estocada se había dado. Y el sepulcral silencio se hizo. Tuvieron que pasar varias horas para que Gallardo reaccionara.

En las redes sociales, en su Facebook, como cualquier influencer, publicó que «trabajaba» en la Secretaría de Gobernación. Balbucearía. Anocheció el 13 de diciembre. Los atiborrados autobuses regresaban a tierras potosinas. El caos vial eterno en la capital del país continuaba. Hora y media sólo para salir de la monstruosa urbe. La Marcha por la Justicia Laboral había triunfado. «Un éxito», publicaron algunos medios, horas postreras a la caminata. Gallardo, desencajado, publicó el 15. «Federación le debe 600 millones a San Luis Potosí». El golpe lo tenía bien dado. Pero no entiende que no entiende.

No es la federación. No son 600 mil pesos o un millón. Es su soberbia, prepotencia, ignorancia, dolo y falta de oficio. Gobernar San Luis Potosí es más que Soledad. Los bailongos y las pachangas no están reguladas en la legislación estatal. Los derechos laborales no están sujetos a las ocurrencias, como las suertes de un lienzo charro. Gobernar y ser patrón, exige más. Los días siguientes al 13 de diciembre, se convirtieron en un polvorín. Maestros de los Colegios de Bachilleres, Conalep, trabajadores del poder judicial y pensionados, reclamaron su salario. El SITTGE dio la moraleja, no hay ídolo que no tenga pies de barro.

 

 

Fuente: http://www.lanoticiasanluis.com/noticias/cronica-de-la-marcha-por-la-justicia-laboral-a-la-ciudad-de-mexico-ricardo-gallardo-cardona-el-gobernador-que-no-entiende-que-no-entiende